Una vez que llega el invierno, las temperaturas bajan rápidamente y las válvulas suelen congelarse. Si no se aborda, esto puede provocar fácilmente fallas en las tuberías. En condiciones de funcionamiento de alto riesgo, puede incluso provocar accidentes. Por lo tanto, la protección contra las heladas de las válvulas es de suma importancia.
Antes de que bajen las temperaturas, se debe realizar un trabajo de aislamiento completo en el conjunto de válvulas para garantizar que esté correctamente ‘invernizado’.
Reúna las herramientas necesarias: lana aislante, alambre, alicates, un cuchillo artesanal y, en las zonas que utilizan gas, un detector de gas que funcione.
Corte la lana aislante a medida utilizando el cuchillo artesanal, teniendo en cuenta las dimensiones de la válvula. Utilice los alicates para cortar trozos de cable para asegurar el aislamiento. Al envolver el aislamiento, corte una pequeña sección para permitir que se envuelva alrededor de la manija de la válvula, asegurándose de que el cuerpo de la válvula esté completamente cubierto. Una vez que el aislamiento esté en su lugar, asegúrelo con el cable.
Si durante el uso descubre que la válvula se ha congelado y no funciona correctamente, nunca golpee la válvula con una llave u otro objeto pesado. El procedimiento correcto es cerrar la válvula, descongelarla con vapor o agua caliente y luego volver a abrirla.
Si la válvula no se va a utilizar durante un período prolongado, el medio dentro de la tubería debe drenarse completamente para evitar que la tubería y la válvula se congelen. Garantizar una producción segura es deber y responsabilidad de toda empresa. La protección de las válvulas contra las heladas es una cuestión de gran importancia; no debemos permitir que un lapso momentáneo de atención conduzca a una situación irreversible.
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